17 de febrero de 2017

DE MARRUECOS A EMIRATOS ÁRABES PASANDO POR EL BLOG

El pasado mes de Diciembre, después de cancelar mi viaje navideño a Turquía, solicité desde mi página de Facebook recomendaciones de viajes para los meses posteriores. No llevaba ni unas horas publicado mi mensaje cuando recibí un email. Un email desde Abu Dhabi (Emiratos Árabes) en el que Maruan y Kautar, un matrimonio marroquí afincado en la ciudad, me invitaban a viajar a este lugar de Oriente Medio para conocerlos y disfrutar de la mejor estación del año para hacerlo.
"Nos haría mucha ilusión que nos vinieras a visitar. Nos encanta lo que escribes y la manera en lo que lo haces, nos sentimos muy identificados. Escríbeme si quieres saber más o tienes alguna duda. Que sepas que en Abu Dhabi tienes tu casa y eres bienvenida. Venteeeeeeeee!!!! Te esperamos!!!!!!!"
Y después de hacer las gestiones oportunas, a los dos días de haber recibido su invitación, sólo pude contestarle: "¡¡En Febrero nos vemos!!". Y así fue. Después de conocer Dubai y antes de adentrarnos en nuestra aventura por Omán, llegamos a Abu Dhabi. 

Maruan vino a buscarnos a la estación de autobuses de la ciudad; a mí y a mis dos amigas a las que ellos aún ni siquiera les ponían cara. Tras dar un paseo en coche por la capital - cosa bastante habitual por aquellos lares - nos llevó a su casa, en la que nos esperaban Kautar y su pequeño de un año. Recuerdo que, cuando nos abrió la puerta, lo único que pude decirle fue: "¡Kautar! ¡¡Acabamos de decidir que nos quedamos para siempre!! ¡Encantada!". 


Hace años que funciono por corazonadas y, aunque esta convencida de que aquel email sólo me iba a traer cosas buenas, jamás imaginé que la experiencia iba a ser tan brutal que me iba a pasar el día dando GRACIAS por tanto. No habíamos hecho más que llegar a un lugar desconocido y ya estábamos de noche en la piscina de su casa, un 1 de Febrero, al otro lado del mundo, gracias a dos personas que acababa de conocer.


Estuvimos tres noches en la ciudad y Maruan y Kautar se encargaron, no sólo de que no nos faltara absolutamente nada, sino de llevarnos a conocer todos y cada uno de los atractivos de la ciudad. Además de desayunar y cenar en su casa como si fuéramos parte de la familia, nos invitaron a comer en un restaurante jordano y en otro marroquí. Y, por si fuera poco, cuando tuvimos que volver a Dubai para emprender el viaje a Omán, nos llevaron en coche a la ciudad y nos regalaron un imán de Abu Dhabi.


Maruan y Kautar, Kautar y Maruan. Una familia y un hogar desconocido en el que jamás nos sentimos intrusas. Una hospitalidad, una amabilidad y una entrega a la que creo que nunca terminaré de acostumbrarme. Una educación y un multilingüismo que, como se suele decir, ya lo quisiera yo pa' mí. Un respeto y un calor humano que me ayuda a reconciliarme con la humanidad.



¡Larga vida al blog, a las redes sociales y a la hospitalidad marroquí que me conquistó hace ya 7 años!

1 comentario:

  1. ...Y es que los marroquíes son LA FLOR DE LA CANELA...
    Lo sé por experiencia: me gusta llamarme "Marroquí-Cristiana" (aunque española de nacionalidad).
    Nací en aquella MI HERMOSA TIERRA.

    UN FUERTE ABRAZO PARA TODOS,

    Lola FASSÍA.

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