Mostrando entradas con la etiqueta Viajar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viajar. Mostrar todas las entradas

19 de febrero de 2017

CÓMO VIAJAR SIN PAGAR ALOJAMIENTO

Otra forma de viajar es posible. En el imaginario del ciudadano de a pie, cualquier persona que viaja a menudo (especialmente si lo hace fuera de sus fronteras) es, como mínimo, millonaria. Pagar vuelos, pagar taxis, pagar hoteles de 4 estrellas, pagar restaurantes, pagar pulseras de "todo-incluido"... No debe ser barato hacerlo, piensan. Y, efectivamente, eso no lo es. Pero, hoy en día, ya existen tantas formas de viajar como personas dispuestas a disfrutar de ellas.

Dubai (Emiratos Árabes)

Uno de los gastos principales de cualquier viaje es, sin duda, el billete de avión. Cualquiera que lo haya intentado sabe que elegir fechas concretas, para volar a destinos determinados, suele salir caro. Si tu idea es viajar a las Maldivas del 25 de Mayo al 9 de Junio de este año, sin flexibilidad alguna, es muy probable que no encuentres un billete asequible. Si, por el contrario, tienes flexibilidad de fechas y el destino de tu viaje no es tan importante, entonces puedes encontrar auténticos chollos. De hecho, hablando de mi experiencia personal, he cogido varios vuelos a Europa y a Marruecos en los que el billete de autobús a Madrid desde mi ciudad me ha salido más caro que el billete de avión.

¿CÓMO ENCONTRAR UN VUELO BARATO?

Por ejemplo, en el buscador de vuelos SkyScanner tienes la posibilidad de seleccionar únicamente el aeropuerto de origen de tu viaje, marcando como destino "Cualquier lugar".



Otra de las mejores formas de encontrar auténticas gangas para volar, es utilizar la página de Facebook Guía Low Cost. En ella, diariamente se publican varias ofertas de vuelos que te hacen plantearte una y otra vez eso de "¿pero qué estoy haciendo con mi vida?". Eso sí, la flexibilidad de tus fechas para viajar tiene que ser entre alta y muy alta.

¿CÓMO VIAJAR SIN PAGAR ALOJAMIENTO?

Sin lugar a dudas, utilizando Couchsurfing, probablemente el mayor descubrimiento que he hecho en toda mi vida adulta. De hecho, no recuerdo cómo era mi vida antes de conocer esta plataforma. Esta página web se fundó en el año 2004 y que se usa, principalmente, para que personas ofrezcan/busquen alojamiento en cualquier parte del mundo a cambio de absolutamente nada. Muchos ofrecen alojamiento, otros tantos se ofrecen para tomar algo contigo durante tu estancia en la ciudad y/o ser tu guía.

Sur (Omán)

Alrededor de todo el mundo, hay miles y miles personas que publican su perfil (con fotos, gustos personales, inquietudes, países en los que han vivido, idiomas que hablaN, países a los que han viajado...) ofreciendo sofá o cama en su casa sin que tengas que pagar por disfrutar de ello. Dicho así, parece que tiene que haber gato encerrado. Pero puedo prometer y prometo que funciona a la perfección. Eliges el destino, eliges las fechas en las que estarás en la ciudad y... voilà! Además, a la hora de realizar tu búsqueda de anfitrión, pueden utilizar varios filtros como que no fume, que tengas habitación privada en la casa, que no tenga mascotas...

Por poner un ejemplo que recientemente he utilizado. Si vas a estar, junto a otro acompañante, del 22 de Febrero al 25 de Febrero en Dubai...¡tienes a 1944 anfitriones que aceptan huéspedes!


VENTAJAS:

- Conocer gente: no sólo conocerás a personas que viven en tu lugar de destino y que pueden aconsejarte mejor que nadie sobre lo que hacer en la ciudad, sino que es muy probable que, además, puedas practicar idiomas. A menudo, no sólo te alojan sino que, como digo siempre, te sacan a pasear. Te llevan a lugares que no están en las guías turísticas, comes en sitios en los que apenas hay visitantes, compras en tiendas en las que sólo ves gente local... Y, por si fuera poco, te presentan a amigos y conocidos. ¿Qué mejor forma de disfrutar del viaje?

- Estar en un hogar: si bien no es el tuyo, el olor a hogar siempre ayuda a disfrutar de la experiencia cuando estás lejos de casa.

Shiraz (Irán)


- Gratuito: tanto el acceso a la página web como el servicio que ofrecen es completamente gratuito. Nadie te pedirá ni un euro a cambio.

- Flexible: si por modificaciones de última hora, retrasos en el vuelo, cambio de planes... finalmente decides no ir, no pasa nada. Basta con avisar al anfitrión, por una cuestión de educación, y ya está.

- No es un intercambio: que una persona no te aloje en su casa no implica que tú después tengas que alojarla en la tuya.

Muscat (Omán)


INCONVENIENTES:

- No es tan cómodo como un hotel: si convivir con otra persona ya te obliga, de alguna forma, a adaptarte a ella, cuando esa persona es además la dueña de la casa y te acoge de forma gratuita, el sentido común te obliga a sacrificar ciertas actitudes que, cuando estás tú solo, no tienes ni que pensar.

- No conoces a la persona hasta que no estás en su casa: aunque para eso está el apartado de "Referencias" en el perfil de cada anfitrión, en el que las personas que ya se han alojado anteriormente con él/ella, dejan su opinión y su experiencia.

París (Francia)

- El factor sorpresa: aunque no suele ser lo habitual, de la misma forma que tú puedes cancelar tu visita a última hora, el anfitrión también puede avisarte con menos tiempo de lo deseado que, finalmente, no podrá acogerte. ¡Pero para eso están los otros 1943 anfitriones!

Así que, ya sabes, si estás dispuesto a cambiar tu forma de entender los viajes... ¡no sabes bien todo lo que está por venir! 

15 de enero de 2017

CON LA INTENSIDAD DE UN VIAJE

No hay nada que viva más intensamente que un viaje. Lo disfruto con pasión, con ilusión, con curiosidad y con ganas. Con ganas de crecer, de aprender, de experimentar y de sentir. Con ganas de que me traspase y de que, a mi vuelta, ese destino viaje en mí. Preparando mi mochila para emprender una nueva aventura, no puedo evitar acordarme de mi viaje a Irán hace unos meses. Una experiencia inolvidable en la que admiré paisajes y mezquitas impresionantes, conocí a personas que me recordaron que todos somos uno divido en carne y me emocioné mucho. Es lo malo de vivir de una forma tan intensa, que corres el riesgo de llorar un poquito.

La primera de ellas, cuando la familia de Bahare nos llevó a la estación de autobuses para despedirse de nosotras. Les conocimos en la calle, en un evento en la famosa plaza de Isfahan, y nos acogieron en su casa durante nuestra estancia allí. Comíamos con ellos, dormíamos con ellos y pasábamos el día con ellos. A ella le regalé mi maquillaje y parte de mi ropa; no porque Bahareh lo necesitara sino porque yo necesitaba darle lo único que tenía. Nos repitió en varias ocasiones que le ha había pedido varias veces a Allah que le llevara a extranjeras a su casa, para dejar de pensar en la realidad. Es tan humilde que encima se sentía agradecida ella por haber disfrutado de nosotras esos días y, cuando entre lágrimas y abrazos, nos lo recordó al subir al autobús, no pude evitar llorar con ella.


La segunda vez fue en Shiraz, cuando nos colamos en la mezquita más grande de la ciudad, en la que miles y miles de chiítas celebraban el día en que Muhammad fue elegido por Dios como el profeta. Fue entrar en otra realidad, en otro mundo. En un ambiente cargado de esa energía incontrolable, de ese algo que no se puede explicar con palabras pero que te sacude desde la nuca hasta los pies. Estábamos en medio de una paz que nos revolvió, nos puso los pelos de punta y nos emocionó como si fuéramos una más.

Y, por último, en Yazd, en el sur de Irán, cuando ya quedaban pocos días para volver a casa. Era de noche y Reza, el camarero del bar de zumos que habíamos conocido en Shiraz, con el que tanto nos habíamos reído, nos escribió para decirnos que teníamos que volver a su ciudad para seguir disfrutando juntos. Pero no podíamos; ya no teníamos tiempo, había que volver. Había que terminar nuestra andanza por Oriente. Y me volví a emocionar. Por la sensación de libertad que me produce el tener sólo una mochila llena de lo que soy capaz de cargar, por sentirme afortunada y a la vez desdichada por saber que personas como yo han nacido en el país equivocado, por saberme pequeña en un mundo tan complejo, por recordar lo efímero de nuestra existencia y por saber que sólo estamos de paso y que no hay mayor recompensa que la de saber que alguna vida ha respirado mejor porque tú has vivido.