25 de abril de 2017

EN BUSCA Y CAPTURA

El pasado 18 de Abril, Sergio se cruzó en el tranvía de Murcia con su amor platónico. Un flechazo, amor a primera vista. No podía apartar sus ojos de ella, cuenta. "Una preciosa historia de amor". O, al menos, eso dicen él y todos los medios que se han hecho eco de tan trascendental noticia. Aquella noche no intercambiaron palabra (porque ella no quiso) y a él no se le ocurrió una idea mejor para encontrarla que empapelar la ciudad con carteles en los que hace una perfecta descripción física de ella y de la situación en la que se "conocieron". "El Romeo murciano en busca de su Julieta". El episodio se ha hecho viral y todo un país se ha volcado con esta película de comedia romántica que de romántica no tiene nada.



Como él mismo comentó en una entrevista que le hicieron, la chica viajaba en el tranvía con sus amigas. Ellas se bajaron varias paradas antes y cuando se quedó sola, Sergio le pidió varias veces mediante gestos que se bajara con él en su parada. "Intenté que se bajara conmigo pero no tuve suerte", dice. Ella no reaccionó. No bajó. No quiso. Dijo NO. Y ahora nos tiene a todos buscándola, para que le dé una oportunidad. Para que el final sea todo lo feliz que él quiere. Programas de televisión pidiendo colaboración ciudadana y marcas de cervezas ofreciéndose incluso a pagarles una cena si llegan a encontrarse. Colaborando con la causa. Ella eligió pasar de él, irse a su casa y no bajarse del tranvía con un desconocido. Él elige que quiere encontrarla como sea. Y le apoyamos a él. Le alentamos difundiendo su película montada. La cultura del acoso le ayuda a conseguir su objetivo.

Ya ha pasado más de una semana desde aquello y la chica no ha aparecido. No ha dado señales de vida. Con su decisión, ha vuelto a decir NO. Debe estar acojonada con la empeño de nuestra sociedad en llamar romanticismo al acoso. Debe estar flipando al ver cómo se ayuda a un hombre que reconoce, literalmente, que "no es la primera vez que busca a una persona de la nada". El mismo chico que dice, y cito palabras textuales, "me enamoró su forma de ser al ser tímida en el tranvía". El mismo hombre que, sin haber intercambiado una palabra con ella y sin conocerla de absolutamente nada, admite que quiere encontrarla para "sacarla del infierno y demostrarle que es una persona cariñosa, capaz de levantarle la moral". Tan romántico que asusta.

¿Qué tal si la dejáis ya en paz?

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