15 de agosto de 2010

PONTE TÚ EN SU LUGAR



Necesidad y desesperación. Sombras que se mueven con rapidez entre los camiones del puerto de Tánger. Sus ojos son los de un animal acorralado, penetrantes y a la vez esquivos. Siempre alerta para correr si hace falta. Tratan de burlar los controles policiales para camuflarse en los bajos de un camión. Oscuridad y silencio. No pueden fallar. El objetivo es claro; tocar suelo español. Tienen que ser más fuertes que el miedo, el peligro y el cansancio. Tienen que jugarse la vida. Tienen que intentarlo. La muerte pasando a cien por hora bajo sus narices es sólo el principio de su viaje. En el mejor de los casos, a su llegada se encuentran completamente solos, con su ropa manchada de grasa y marcas de heridas recientes. En un centro de menores, en un país desconocido y sin conocer el idioma. Si a eso se le añade el rechazo y la discriminación que a menudo sufren, el paraíso que tanto ansiaban se vuelve oscuro. Casi tanto como el drama que les ha tocado vivir sin apenas haber cumplido los 15 años, y que, irremediablemente, les marcará de por vida.