2 de enero de 2014

MI SEGUNDO PAÍS, MI SEGUNDA FAMILIA

Ella es Laura, una joven cántabra que vive en Rabat dando clases de español. Es española pero después de tanto tiempo allí ya tiene interiorizados muchos de los aspectos más característicos de la sociedad marroquí. Llegué a Marruecos y, sin apenas conocerme de nada, se portó de lujo conmigo y con mi gente, y a mí esas cosas no se me olvidan. Además los domingos me invitaba a comer a su casa, en plena medina, poniendo de manifiesto sus dotes culinarias adquiridas en todo este tiempo. ¿Qué más podía pedir? Laura es una chica especial, diferente a la mayoría, humilde, simpática y con un gran sentido del humor. Una chica con la que disfrutar y vivir todas esas cosas que vivíamos en España cuando éramos reyes.

"Aunque suene raro Marruecos es el gran desconocido de los españoles. Muchos creen que con cruzar un día a Tánger o subir a Chaouen un fin de semana, ya conocen la cultura, la gente y el país. Pero yo os digo que no, no conocen nada. He venido aquí incontables veces en los últimos 8 años, porque estudié Filología Árabe en Cádiz y me pillaba muy cerca de casa. Y os diré que aún me queda mucho por descubrir, un país como este no termina nunca. 

Se tiene una idea del marroquí errónea; se le describe como timador, mentiroso y aprovechado, pero nada más lejos de la realidad. La gran mayoría son personas amables, generosas y muy divertidas. En un segundo te han ofrecido un asiento, un té y una hora de charla. Les encanta que sepas decir cuatro palabras en árabe Salam, kidair?, safi, waja, shukran y bislama. Que si tienes un poco de agua o unas galletas ofrezcas antes de comer, ellos harán lo mismo. Intentarán hablar tu idioma para hacerte más ameno el tiempo. Y muchas cosas más. Este es mi segundo país, mi segunda familia. Aquí me siento como en casa. Es un lugar fabuloso lleno de olores, colores y música. Dónde siempre tienen una sonrisa que regalarte. Este es mi Marruecos y el que me gustaría que todos vosotros descubrieses, porque merece la pena hacerlo. ¡Marhaba!"

Si quieres que tu historia también aparezca por aquí solo tienes que pedirlo. Ponte en contacto conmigo e intentemos entre todos, desde nuestra experiencia personal, transmitir la realidad, buena y menos buena, de Marruecos.    

30 de diciembre de 2013

MARRAKECH, LO MÁS SOBREVALORADO DE MARRUECOS

Al menos para mí Marrakech es lo más sobrevalorado de Marruecos, sin lugar a dudas. Creo que no conozco a nadie que haya viajado de turista al país vecino y no haya visitado esta ciudad. Es la ciudad marroquí que más vive del turismo, con diferencia. Uno de los destinos por excelencia a nivel mundial. Pero no por ello es lo mejor que puedes encontrar en el moro. Ni muchísimo menos. A menudo, se convierte en la primera imagen que se lleva el extranjero del país vecino y, por desgracia, también la única.

Siento que Marrakech ha muerto de éxito, hoy en día la ciudad ya es mentira. Se les ha subido la fama a la cabeza y es una ciudad prepotente, irrespetuosa, agresiva, caótica, maleducada, intolerante y poco acogedora. Una ciudad que te trata como si le debieras algo. Y en aquellas zonas en las que hay extranjeros de visita mucho más. Una trampa para turistas que - especialmente en los últimos años - se ha llenado de gentuza. La gente viaja a esta ciudad con grandes expectativas y son demasiados los que se vuelven a casa sin haber visitado nada más, llevándose una imagen errónea de un país que poco tiene que ver con la ciudad roja. De hecho, sólo tienen una cosa en común; son lugares que o te encantan o los odias, pero nunca te dejarán indiferente.


Desde hace algún tiempo evito siempre que puedo las ciudades turísticas, las ciudades plagadas de personas de paso. Y creo que es culpa de Marrakech. Me agobian muchos los sitios así y esa es probablemente una de las razones por las que nunca volví a dejarme caer por allí. No es fácil sentirse cómodo en una jungla tan artificial. Aún así, creo que es uno de los lugares que todo el mundo debería visitar antes de morir, especialmente de noche. Los atardeceres son sencillamente impresionantes. La Koutubia y la última llamada del día a la oración son mágicas...

Si hay alguna medina comparable de algún modo a la de Marrakech, esa es la de Fez. Llenas de actividad, estímulos, olores, colores, sabores, movimiento y locura. Es cierto que la de Fez impone mucho más respeto que cualquier otra, pero porque es auténtica y está llena de tradición y realidad. Lo que ves es lo que hay y nadie está intentando montar continuamente una escenita en la que es espectador es siempre el turista. En Fez eres un actor secundario, un mero figurante, si es que alguna vez llegas a ser algo. En Marrakech, sin embargo, eres el protagonista, el centro de atención, el billete, la máquina de hacer dinero, la presa. El tonto de la película.


El regateo forma parte de la vida diaria en Marruecos y mientras en otras ciudades puede convertirse en todo un ritual lleno de gracia, paciencia y arte, en Marrakech es un sálvese quien pueda que agota demasiado. En Marruecos si algo vale 20, te dirán que vale 100. Pero con buen rollo y un poquito de maña se puede llegar a un acuerdo en el que ambos salís ganando. Y si no, adiós y buena suerte. En Marrakech no. En Marrakech si algo vale 20, te dirán 2500. Terminarás discutiendo y si no lo compras hay muchas probabilidades de que te vayas de allí escuchando alguna palabra fea en tu idioma, para que te jodas. Por el contrario, si finalmente te lo vende pero no al precio que él creía que iba a hacerlo, prácticamente te tira el regalito a las manos.

Nunca he tenido una mala experiencia real en Marruecos, pero sí he vivido algún episodio feo y casi todos han sido en Marrakech. En el resto del país la gente te baila con las palabras, pero en la ciudad roja se busca la bronca. Nunca he sido muy fan de meterme en los zocos de las ciudades marroquís en plena hora punta, pero pecamos de novatas en aquella ocasión y lo hicimos. Nunca había estado en un bullicio similar; humo, ruido, voces, tambores, motos, música, turistas, locales. Aquello era un caos total y llegué a perder los nervios dando un grito que no asustó a casi nadie. Fue esa tarde cuando, por primera y última vez durante todo mi tiempo en Marruecos, alguien intentó abrirnos la funda de la cámara. Y fue un renacuajo que dudo que tuviera más de 6 años. Pero, por desgracia para él y para el que seguramente le dice que lo haga, las cosas no salieron como ellos esperaban.


Cuando, por fin, salimos de aquel agobio se nos acercó otro niño pidiendo dinero. No teníamos ninguna intención de hacerlo pero, ante la insistencia y para que se marchara, decidimos darle una moneda de un euro que no habíamos cambiado a dirhams. Volvimos a pecar de novatas. Al niño le hizo especial ilusión recibir algo 'europeo' y poco tardaron en venir otros dos chavales a reclamar lo que parecía que les debíamos. No teníamos más monedas y para que se fueran les dimos 10 dh (aproximadamente 1 euro en moneda marroquí). Lo miraron con desprecio mientras nos cogían del brazo, sin dejar de seguirnos, y dijeron que eso no lo querían, que querían euros igual que su amigo. Tuvimos que acercarnos hasta una tienda para que el dueño del local les gritara cuatro barbaridades y se marcharan.

A todo esto ya habíamos tenido que aguantar a las tatuadoras de hena que, cuando te quieres dar cuenta, te están pintando la mano sin que tú quieras con uno de sus maravillosos diseños. De los encantadores de serpientes y domadores de monos mejor ni hablamos, cobrando casi por la fuerza 20 euros por una foto con ellos y sus acompañantes...


Una de las noches habíamos paseado por la plaza Djemaa El Fna, entre sus innumerables puestos de comida. A uno de los camareros le debimos hacer gracia y una vez más, ante su insistencia, le dijimos que al día siguiente iríamos a su puesto a cenar. Mañana, mañana. Puestos de comida en los que, hay que decir, se come peor y más caro que en cualquier otro lugar. Al día siguiente nos vio cenando en otro de los puestos y nos dijo: ‘Españoles, hijos de puta.’ Y se quedó tan ancho el Fabriccio de los cojones.

O aquella última noche antes de coger el avión de vuelta a España a las 6 de la mañana. Teníamos que coger un taxi sobre las 4 de la madrugada para llegar al aeropuerto. Es bastante común avisar esa misma tarde a cualquier taxista para que te recoja en un punto concreto y te lleve a cambio de un plus, obviamente. Tuvimos mala suerte y dimos con el taxista más subnormal de todo el Maghreb. Nos dijo un precio que ríete tú del nivel de vida en Finlandia y, ante nuestra negativa, se vino arriba diciéndonos que quién nos creíamos que éramos para que él se levantará a las tantas de la mañana para llevarnos en su coche.
 

Marrakech es un territorio muy hostil, un lugar caótico pensado y diseñado para el turista. Para el bolsillo del turista, mejor dicho. Una puesta en escena para sacar dinero hasta de debajo de las piedras. Un teatro responsable en gran medida de la terrible mala fama de Marruecos y de los marroquíes. Un circo que poco tiene que ver con la hospitalidad, la amabilidad, la humildad y la honestidad que caracteriza a un país tan humano y cercano.

27 de diciembre de 2013

¡NOS LO QUITAN DE LAS MANOS!

No sé si es el alcohol, las fiestas, los mazapanes o qué, pero las visitas al blog se están multiplicando por momentos, así que esto hay que celebrarlo.

Siempre invito a que todos aquellos que siguen noesnadapersonal comenten, compartan y critiquen lo que leen. Los que escribimos un blog sabemos lo importante que es comprobar que al otro lado de la pantalla hay alguien interesado en lo que dices. Es común pensar eso de ¿pero esto le interesará a alguien más que a mí? Y, aunque viendo el número de visitas puedas intuir que sí, no hay nada como un comentario o un email para seguir alimentando esas ganas por compartir algo tuyo que le pueda servir a los demás.

Por eso hoy, para agradecer el apoyo y el cariño de toda esa gente quiero hacer un sorteo. La envergadura del blog aún no es tan bestia como para regalar una jaima en el desierto, con bereber incluído, o un viaje de ida a Australia, con visado incluído, pero todo se andará. Por ahora, ya que es el primero que hago, se tratará de algo muy sencillo. Pero ¿y la ilusión que hace recibir en casa algo gratis y porque sí, qué?

Ese 'algo' de lo que hablo es una de estas postales, elegida por ti y dedicada. Además, todas ellas van acompañadas de un detalle de procedencia marroquí. Y hasta ahí puedo leer. (Aviso que la mayoría de ellos son para mujeres, pero si eres hombre no te hagas el remolón que siempre puedes regalárselo a tu chica, a tu mami, a tu hermana, a tu prima o a llámaloX). Habrá 2 ganadores y el plazo terminará el 7 de Enero de 2014. [Sorteo sólo valido para España]


 

¿Qué hay que hacer para conseguirlo? ¡Muy sencillo, sólo 3 pasos!
  1. Hacer click en ‘Me gusta’ en nuestra página de Facebook.
  2. Publicar en tu muro esta entrada o alguna de tus favoritas. 
  3. Escribir aquí un comentario poniendo el número de la postal elegida y tu nombre para poder encontrarte si eres el ganador.
[Nota para los que no saben como comentar. Sólo hay que escribir el comentario y en la pestaña que aparece abajo de 'Comentar como' seleccionar la opción 'Nombre/URL'. Escribís vuestro nombre, sin necesidad de introducir ninguna URL, y voilà!]
¿Fácil, no? Así se las ponían a Fernando VII, así que no tenéis excusa. ¡Ah, y no me seáis fulleros, que se comprobará que habéis cumplido los tres pasos! ¡Suerte, pichones!

26 de diciembre de 2013

VIAJAR ES MÁS CUESTIÓN DE CORAJE QUE DE DINERO

A la hora de viajar son tres las frases principales que la gente suele decir para no mover el culo del sofá. Mientras que el ‘no tengo tiempo’, principalmente por motivos laborales, suele ser una razón real, el ‘no tengo pasta’ o ‘no tengo con quién ir’ son sólo excusas. Excusas baratas. Si realmente quieres viajar hay mil maneras de autofinanciarse un viaje, lo único que hace falta es creérselo. 


Viajar casi nunca es cuestión de pasta, sino de coraje. Y aunque es cierto que algunas formas de vida son sólo aptas para unos pocos, otras muchas están al alcance de cualquiera. Os cuento tres de las que yo he utilizado y que tengo la certeza de que funcionan.

La primera de ellas es el Blablacar. En Europa lleva año siendo bastante popular y en España está empezando a crecer ahora, ¡y de qué manera! Es una plataforma en Internet que pone en contacto a personas que viajan con su coche y personas que quieren viajar. El que tiene el vehículo publica la fecha, la hora, el lugar de origen y destino y el precio del viaje. Un precio casi siempre más barato que el de un bus o un tren y que, en algunos casos, puede reducirse si se consigue llenar el coche. Los conductores además publican su teléfono de móvil, características de su coche (marca, color, foto, matrícula…) Además se pueden dejar comentarios, tanto positivos como negativos, como conductor y como pasajero. Para algunos trayectos es complicado encontrar un coche pero a los que llevamos años indignados, sin alternativa y con la vena hinchada, dando de comer a ALSA con los casi 20 euros que vale sólo el viaje de ida Burgos-Madrid, el Blablacar nos ha dado lo vida. Y es que raro es el día que no encuentras más de 20-30 coches que cubren el trayecto.


¿Ventajas? Muchísimas. El precio, el tiempo, la gente que conoces, las anécdotas, las historias que compartes… ¿Desventajas? Siempre está presente la posibilidad de que te vaya a pasar algo (como dice tu madre). Pero si algo nos tiene que pasar, nos va a pasar en cualquier sitio. O de que el conductor con el que has quedado llegue tarde o no llegue… Por eso me parece una buena práctica cuando se trata de un viaje más informal. Si tienes que llegar a tiempo a una cita, a una reunión, a un vuelo o lo que sea, yo me lo pensaría dos veces. Ahora que cada vez es mayor el número de personas que busca coches antes que buses, empiezan a oirse historias de que si a un coche le paró la policía y el conductor se escapó porque estaba en busca y captura, que si al llegar al destino la gente se baja sin pagar, que si la abuela fuma, que si tal, que si cual. Blablabá. Es cierto que pueden pasar esas cosas, pero también te puede partir un rayo de camino al súper. A mí suena más a ganas de asustar al personal y joder el negocio que a otra cosa. La gente que más lo usa es gente normal que va a viajar sí o sí y antes de hacer el viaje solo, prefiere quedar con otra gente para que el viaje le resulte más económico y más ameno. Nada más. Hay además una sección en la web 'sólo para mujeres' para aquellas a las que les da miedo/palo/vergüenza viajar con tíos.
 

Otra de las formas que he utilizado alguna vez para viajar más barato es el Couchsurfing. Algo sencillamente genial. Se utiliza para poner en contacto a personas que están viajando por todo el mundo. A menudo es utilizado simplemente para conocer gente que está en el mismo país o en la misma ciudad que tú, para quedar, tomar un café o que te hagan de guía. Pero la aplicación más bestia, y la más difícil de entender para la mayoría de españoles, es la de contactar con gente en cualquier continente que te acoge en su casa. ¿A cambio de qué? De nada. Hay gente increíble ahí fuera que tiene espacio libre en su casa y, ya que en ese momento no pueden estar viajando, quieren acoger a otros que sí lo están haciendo. Se busca conocer otra gente, otras culturas, otras historias y compartir. Sobre todo compartir. Visitas por la ciudad, cenas, cervezas… Lo que sea, pero en común. Lo habitual es quedarse una o dos noches, pero en nuestro caso la aventura duró casi una semana.


Karen y yo fuimos con el pequeño Félix a París, para llevarle Disneyland. Nos pusimos en contacto con una familia budista francesa y fue una experiencia genial. Teníamos que tener un poco más de cuidado que en otras ocasiones porque viajábamos con un menor que estaba a nuestro cargo. Los hoteles/hostales eran carísimos, aún compartiendo habitación, y la mayoría parecía ser un joyo. Así que decidimos probar el couchsurfing y nos salió más que redondo. La familia era encantadora y la casa era increíble; yo tenía una habitación en la que dormía con Félix, con baño enorme para nosotros solos, y Karen otra habitación aparte con ordenador también para ella sola. Nos preparaban el desayuno, la comida y la cena. Veíamos videoclips de música con el proyector que tenían en el salón. Félix veía los Simpsons en francés como si entendiera todo mientras nosotros veíamos la final de noséqué Mundial. Nos recomendaban sitios que visitar en París con el crío. Y el día que fuimos a Disneyland hasta nos dieron dinero para comprarle cosas al pequeño. Al principio nos dio palo cogerlo, pero no seré yo quien niegue 3 veces unos billetillos, como diría él. Todo ello a pesar de que, sin querer, hicimos que el perro de la familia se comiera dos tabletas de chocolate enteras y hubiera que llevarle de inmiediato al veterinario, para no tener que lamentar una desgracia mayor. Era día festivo en Francia, sin demasiados veterinarios disponibles, y cundió un poco el pánico en casa pero Félix puso calma al decir que no se preocuparan, que ya lo cagaría.


Cuando vas a casa de alguien conviene tener claro que no vas a un hotel; si te están alojando hay una serie de normas no escritas que cualquiera con un poco de sentido común entiende. No es plan de llegar cada día a las tantas de la mañana, de tirarte 2 horas duchándote, de levantarte a las 3 de la tarde… Ya tú sabes. Es su casa y tú eres el arrimado.

Otra de las páginas que más populares se está haciendo en España es la utilizada para trabajar de au-pair. En esa página están registradas tanto familias que buscan gente, normalmente chicas, como jóvenes que buscan una familia. Casi todas ofrecen alojamiento, comida y paga semanal/mensual a cambio de X. Algunos hasta te pagan el vuelo. Cabe decir que no sólo existen familias en Inglaterra y en Irlanda que buscan gente. Hay en muchos más países como Japón, Egipto, Australia, Marruecos, Brasil, Tailandia o Emiratos Árabes en los que también hay familias, casi siempre muy ricas, locales y extranjeras, que quieren gente para cuidar de sus granjas, para enseñar idiomas a sus retoños, para que se ocupe de los animales de la casa, para que acompañes a sus hijos a los innumerables viajes que hacen a lo largo del año o para cosas que ni te habías imaginado. Familias con las que vivir experiencias únicas. No todo el mundo busca una chacha que lleve y recoja al niño del cole, friegue los platos, cocine, limpie, ponga la lavadora y haga la compra. ¡Palabra!


El que quiere hacer algo siempre encuentra un motivo, el que no, siempre encuentra una excusa.