Que el mundo es un lugar machista parece una verdad innegable. Pero basta con salir a la calle - o entrar en cualquier red social - para darse cuenta de que hay millones de hombres y, lamentablemente, millones de mujeres que no sólo no son capaces de verlo sino que te harán creer que estás loca por hablar de ciertas evidencias. Si bien es cierto que el machismo de much@s resulta sutil, elegante y está perfectamente interiorizado, el de otros... el de otros ofende, como decía aquella, a cualquiera que tenga más sentimientos que un felpudo. Ellos solo se delatan, escupiendo esas frases míticas de todo "Machista de manual".
1. Eres una amargada. Odias a los hombres.
Para el imaginario machista, toda mujer que luche por que se le reconozcan capacidades y derechos que tradicionalmente han estado reservados sólo al colectivo masculino, es una amargada que quiere que los hombres se mueran. Además de fea y, por encima de todas las cosas, malfollada. Las dos neuronas son incapaces de elaborar una teoría más elaborada y hasta ahí pueden leer.
2. ¿Cómo voy a ser machista si quiero mucho a mi madre y a mis hermanas?
Los jefes que pagan menos a sus empleadas por ser mujeres también tienen esposas. Los dueños de discotecas que obligan a sus camareras a llevar escotes imposibles también tienen hermanas. Los violadores también tienen madre. Los responsables de mafias de trata de blancas también tienen hijas. Y así con todo.
3. Lo que pasa es que eres una envidiosa.
Siempre que haya mujeres feministas recriminando actitudes machistas a mujeres que aparecen en televisión, aparecerá el machito de turno diciendo que a ti lo que te pasa es que eres una envidiosa rabiosa. Por todos es sabido que la aspiración máxima que puede tener cualquier mujer es un buen par de tetas y un culo bien puesto.
4. Conduces muy bien para ser mujer.
Si conduces bien, tienes buena orientación, eres buena en ciencias o sabes arreglar ciertos aparatos... es porque lo haces como un hombre. Sin embargo, si lloras, eres sensible o muestras tus sentimientos eres una nenaza. Recuerda, los niños no lloran.
5. ¿Por qué no hablas de que cuando hay un divorcio ella se queda con la casa?
No falla. Cuando hablas del nuevo asesinato de una mujer a manos de su pareja, no tarda demasiado en salir el filósofo de turno recriminándote que porqué no dices que cuando un matrimonio se divorcia la casa se la queda ella. Como si existiera una relación lógica entre ambos sucesos.
¿Y por qué no hablas de los hombres maltratados psicológicamente por sus mujeres? Como si ambas luchas fueran incompatibles y/o excluyentes.
6. Yo no soy machista, cuido y protejo mucho a las mujeres.
Comos si fuéramos flores. Cuidar y proteger, esas dos palabras que pueden volverse tan peligrosas. Según la RAE, cuidar es "ocuparse de una persona que requiere de algún tipo de atención o asistencia, estando pendiente de sus necesidades y proporcionándole lo necesario para que esté bien o esté en buen estado." Si fuéramos iguales no sería la mujer la que siempre tiene que ser cuidada por un hombre. Por pura definición, nadie tiene una actitud paternalista con alguien que está a su mismo nivel.
7. Si se pone esa ropa es porque le gusta que le digan cosas.
Uga, uga, uga. El mundo gira alrededor de mi pene. Uga, uga, uga. Es curioso observar cómo aquellos a los que decir, en plena calle y entre babas, opiniones que nadie les ha pedido sobre el aspecto de una mujer son los que más se ofenden cuando otro se lo dice a su hermana, a su hija o a su mujer. Si tan maravilloso y romántico es, ¿por qué te molesta que lo hagan otros con tus chicas?
8. Hay muchas denuncias falsas de mujeres y de eso no dices nada.
Hacer de la excepción, la regla. Como bien se publicó recientemente, sólo el 0,4% de las denuncias por violencia de género hechas en España son falsas. Y, por si no te habías dado cuenta, son precisamente ese tipo de denuncias las que hacen que se dude, se desacredite y se desconfíe de las que realmente han sufrido un abuso sexual. Las que hacen que hasta jueces pregunten a las denunciantes si "¿cerró usted bien las piernas?"
9. Yo ayudo mucho a mi mujer en casa.
Como si las tareas de casa fueran, efectivamente, labor de la mujer.
Y también ayudo mucho con los niños. Como si los niños fueran sólo de ella. A algunos sólo les falta añadir que mira si son buenos hombres que hasta, sentados en el sofá, levantan los pies para que su chica pueda pasar bien la fregona.
10. ¿Qué pasa? ¿Estás con la regla?
O eso o, una vez más, necesitas un buen polvo. Una de dos. Si no, no es normal que una mujer quiera ser tratada como un ser humano. No es normal.
11. Ni machismo ni feminismo, igualdad.
Basta con haber abierto un diccionario al menos una vez en la vida para saber diferenciar ciertos términos.
12. Eres una feminazi.
El termino estrella, la palabra clave presente en toda boca de un/a machista de manual. Que las mujeres queramos ser tratadas como lo que somos hace que salten todas las alarmas y ¿qué mejor opción que criminalizar su lucha para hacer que el mundo las odie? Los nazis mataron sólo en Auschwitz a casi 6 millones de personas. ¿A cuánta gente ha matado el feminismo en su historia? El machismo, sin embargo, mata cada día pero las nazis somos las que intentamos erradicarlo. Gracias a ciertas
feminazis, ahora podemos votar, tener una cuenta corriente y salir de casa sin autorización de un hombre. ¿De verdad eres tan, tan, tan sumamente miserable como comparar a esas mujeres - muchas de las cuales dieron su vida para que otras tuviéramos derechos - con Hitler y compañía? ¿De verdad?