11 de marzo de 2014

SOY MUSULMANA Y NADIE MATA EN MI NOMBRE

Artículo de Lucía El Asri, una periodista de la que ya se habló en este blog. 11/03/2014.

"Y quien lo hace no me representa. Me han preguntado: “¡Eh!, ¿Dónde tienes las bombas?” – supuestamente desde la broma. Me han llamado lapidadora y me han asegurado que mi religión mata y es violenta. Y por tanto, yo también he de serlo. 
Me han dicho que en el Corán nos obligan (a los musulmanes) a matar a los infieles – es decir, a cargarnos a todos los seres del planeta que no sean musulmanes -, para combatir la falsa fe y la falta de creencia. Como si la moral o la bondad de una persona se midieran en función de su credo. Como si cualquiera pudiera matar, o debiera hacerlo.  
Fotografía de Lara Trigo
Seguramente nadie se haya puesto en mi piel, ni en la de millones de musulmanes que no tenemos nada que ver con la violencia ni con la falta de humanidad. Supongo que todo depende del punto de vista de cada persona. Y de su educación. Tal vez yo sea una musulmana rara – aunque no lo creo en absoluto - pero a mí, nadie, nunca, me ha dicho que tengo que matar a otro por el simple hecho de ser musulmana. O de que él no lo sea. 
Tampoco me han ordenado odiar a otros por no pensar lo que yo pienso, o porque Muhammad no sea su profeta. Desde pequeña, mis padres me enseñaron que el Islam es una religión de paz, que nadie puede hacer daño a nadie, y mucho menos matar. E incluso, y esto es importante: me enseñaron que nadie tiene la potestad para matarse a sí mismo. Por lo que, la premisa de suicidarse en nombre de la religión para ir al paraíso queda totalmente inservible y, aparte de ser ridícula, es completamente anti islámica. Y supongo que contraria también al cristianismo y judaísmo. 
Pocas personas nos han preguntado a nosotros –los musulmanes- cómo nos sentimos después de que gente desalmada mate en nuestro nombre. Pocos entienden que ser musulmán no implica dejar de ser persona. Y, mucho menos, supone no ser español, estadounidense, o irakí. Qué más da. Soy musulmana, sí, pero igual que otros tantos miles de españoles. Y no soy diferente de quien no conoce el Islam. 
¿Es que a nosotros no nos afectan las muertes –o, mejor dicho, asesinatos- de miles de españoles a manos de desalmados que dicen matar en nombre del Islam? Por supuesto que sí, y lo hacen desde muchos frentes. Primero, porque también perdimos amigos, padres, vecinos, hermanos, en esos atentados. Segundo, porque somos españoles, o tenemos familia española, amigos españoles, o incluso vivimos en países vecinos a España, y la proximidad también afecta – que las fronteras no importan tanto, o que estamos a un paso, como quieras verlo -. Tercero, porque somos musulmanes y ellos – los terroristas - utilizan nuestra religión para matar. Y, lo peor de todo…que “los otros”, los  no musulmanes, se piensan que nosotros apoyaríamos este tipo de atentados. No los apoyamos, al igual que no apoyamos las guerras en Irak o Palestina. Pero tampoco los atentados en Estados Unidos o Londres, ni los atentados terroristas contra judíos. 
Me pregunto qué se le debe de pasar a alguien por la cabeza al utilizar el nombre de Dios para hacer terrorismo. Muy poco creyente y musulmán tiene que ser cuando lo hace. Pero todos seremos juzgados por nuestros actos, y utilizar el nombre de Dios para matar creo que es lo más horrible que puede hacer alguien que se considera musulmán. 
Porque profesar una religión no te convierte en asesino, ni te obliga a serlo. Y porque deberíais escucharnos a nosotros – que hablamos de paz y hermandad -, pero preferís seguir prestando atención a quienes hablan de terrorismo islámico y yihadista. Me gustaría saber si alguien se ha parado a pensar qué es la yihad. Yo hago la yihad. Llámenme terrorista si quieren. Pero los terroristas son ellos, sin calificativos ni añadiduras."

10 de marzo de 2014

SENTIR RESPETO AL ENTENDER LO QUE IMPLICA TU SUEÑO

Ella es Mireia, una joven de 25 años estudiante de Educación Social. Su primer viaje a Marruecos fue hace dos años, durante diez días, con una amiga. El segundo viaje, el año pasado, hizo un Casal Katxima de verano en Tafraout  y en breve vuelve al país vecino con su pareja…

"Cuando todo aquello que te rodea te hace sentir fuera de lugar. Cuando lo que ves a diario hace que bajes la cabeza sintiendo una impotencia que no sabes como seguir reteniendo. Cuando te sientes incapaz de decirle a tu mente que deje de imaginar o cuando notas que lo único que te pide tu cuerpo es movimiento. Cuando en ti se despiertan nuevas inquietudes y curiosidades que no te dejan pensar en nada más. Cuando aparecen señales que te muestran una y otra vez aquello que en el fondo deseas ver. Cuando tienes claros tus propósitos pero hay algo que te hace dudar o que notas que te ata. Cuando eres consciente de que eso que te ata solo son tus malditos prejuicios. Cuando tienes un mundo nuevo por descubrir.  
Cuando todo eso que vives a diario notas que se te queda pequeño. Cuando tus pensamientos llevan ya un buen tiempo dirigiéndose al sur. Cuando notas un pinchazo en el pecho cada vez que escuchas algo relacionado con eso. Cuando no dejas de leer cosas como: "No sabemos dónde vamos, pero esa no es una razón para no ir" o "mi país dejó de ser mi única casa para convertirse en un punto de partida". Cuando le quitas importancia al tiempo, porque sabes que la prisa mata. Cuando sientes respeto al empezar a entender todo lo que implican tus sueños. Cuando deseas que tus sueños se hagan realidad. Cuando lo único que te planteas en la vida es crecer aprendiendo. Cuando crees y empiezas a ser consciente de que te sobran demasiadas cosas y te falta humildad. Cuando quieres empezar a entender lo que es vivir. Vivir Marruecos."


Si quieres que tu historia también aparezca por aquí sólo tienes que pedirlo. Ponte en contacto conmigo e intentemos entre todos, desde nuestra experiencia personal, transmitir la realidad, buena y menos buena, de Marruecos.

9 de marzo de 2014

¡¡¡ NUEVO SORTEO !!! ¿A QUÉ ESPERAS PARA PARTICIPAR?

Siempre invito a que todos aquellos que siguen notelotomescomoalgopersonal comenten, compartan y critiquen - de forma constructiva - lo que leen. Los que escribimos un blog sabemos lo importante que es comprobar que al otro lado de la pantalla hay alguien interesado en lo que dices. Es común pensar eso de ¿pero esto que digo le interesará a alguien más que a mí? Y, aunque viendo el número de visitas puedas intuir que sí, no hay nada como un comentario o un email para seguir alimentando esas ganas por compartir algo tuyo que le pueda servir a los demás.

En poco más de 4 meses la página de Facebook de 'No es nada personal' ha alcanzado los 1140 seguidores y hoy, para agradecer el apoyo y el cariño de toda esa gente quiero hacer un nuevo sorteo. Como dije, la envergadura del blog aún no es tan bestia como para regalar una jaima en el desierto, con bereber incluído, o un viaje de ida a Australia, con visado incluído, pero todo se andará. Por ahora, una vez más, se tratará de algo muy sencillo. Pero ¿y la ilusión que hace recibir en casa algo gratis y porque sí, qué?



Si participas en el sorteo podrás ser el ganador del libro Marruecos, amor y canela de Verónica Rossato, con un pequeño glosario de palabras básicas en árabe. 

"Gabriella es una periodista destinada en Marruecos. Su corazón anda en búsqueda no sólo de aventuras y experiencias interculturales, sino de una espiritualidad más verdadera. Inmersa en los olores agridulces de Fez, enamorada de los misterios de la medina y de las curiosas gentes del lugar, descubrirá los orígenes de un amor imperecedero cuando conozca a Youssef, un marroquí que no habla como los demás musulmanes. 
Esta apasionante novela de ficción nos sumerge en el mundo de la cultura árabe, su gastronomía, sus costumbres, su religión. De sus páginas destila ese mágico aroma a "canela, jengibre y comino" que da sabor a la cálida brisa del desierto."

Además, entre todos los participantes se sorteará también una de estas estupendas postales dedicada. ¿A qué esperas para participar? ¡Es gratis! Tienes hasta el 6 de Abril de 2014 para hacerlo.






¿Qué hay que hacer para participar y conseguir el libro o la postal? ¡Muy sencillo, sólo 3 pasos!
  1. Hacer click en ‘Me gusta’ en nuestra página de Facebook.
  2. Publicar en tu muro esta entrada y alguna de tus favoritas del blog. 
  3. Escribir aquí un comentario con tu nombre o tu email para poder encontrarte si eres el ganador y el número de la postal que quisieras recibir en caso de que te tocara.
[Nota para los que no saben cómo comentar. Sólo hay que escribir el comentario y en la pestaña que aparece abajo de 'Comentar como' seleccionar la opción 'Nombre/URL'. Escribís vuestro nombre, sin necesidad de introducir ninguna URL, y voilà!] 
    ¿Fácil, no? Así se las ponían a Fernando VII, así que no tenéis excusa. ¡Ah, y no me seáis fulleros, que se comprobará que habéis cumplido los tres pasos! ¡Suerte, pichones!

    5 de marzo de 2014

    ‘EL PRÍNCIPE’ Y LA REALIDAD

    ‘El Príncipe’ ha causado furor y, cada martes, más de cinco millones de espectadores siguen las historias que se desarrollan en el barrio ceutí que da nombre a la nueva serie de Telecinco.

    No voy a hablar del montaje, ni del guión, ni de la trama, ni de la realización, ni de esas imágenes horribles llenas de color que no pueden disimular lo artificiales que son… Cada uno tendrá su opinión personal y no creo que aporte demasiado hablar de la mía. Pero creo que sí es importante hablar de hasta qué punto se refleja la realidad.

    Antes de nada, aunque he visitado Ceuta nunca he ido al barrio de ‘El Príncipe’ pero dudo bastante que sea un lugar tan limpio, tan rico en colores y decorados, tan nuevo y tan poco transitado. La intuición y la experiencia me dicen que debe tratarse de un lugar bastante poco amigable, siempre lleno de gente, de tiendas, de cafeterías, de zocos…

    En Tánger

    Es difícil defender la idea de que se busca mostrar al espectador, de forma transparente, la verdad de la cultura árabe en general y marroquí en particular cuando se siguen utilizando topicazos a mansalva. Topicazos responsables de que la mala fama de algunos, por desgracia, vaya cada vez a peor.

    Hablar del mundo árabe y presentarlo siempre de manera tan esteriotipada, rodeado de hachís, terrorismo, radicalismo, extremismo y yihadistas por doquier, no ayuda demasiado a que la gente deje de relacionar directamente barbas con kamikazes y chilabas con atentados en Nueva York. Por enésima vez, una serie de televisión se centra en una realidad demasiado oscura que la inmensa mayoría de musulmanes condena igual que lo hacemos los que no lo somos.


    El Corán en Tetuán

    Cada vez que en televisión alguien se arrodilla para rezar – igual que vosotros os arrodilláis en la Iglesia – termina apareciendo un arma. Cada vez que suena una llamada a la oración, por alguna extraña razón, termina apareciendo un suicida. Y cada vez que alguien dice Allahu Akbar (Alá es grande) es para terminar inmolándose in situ.

    “Por esta razón, prescribimos que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad.” (Corán 5:32)

    Luego, claro, vienen los sobresaltos. Llegan a Marruecos, o a cualquier país musulmán,  y se encuentran que, sin previo aviso, alguien se pone a rezar en la misma habitación en la que están y se quedan paralizados ante tal hecho. O están paseando por la calle y escuchan la llamada a la oración, cinco veces al día, desde cada mezquita de la ciudad en la que se encuentran, con varios megáfonos en cada una de ellas. Una mezquita en la que hay un imán – el hombre encargado de realizar la llamada - que no deja de repetir Allahu Akbar, Allahu Akbar. Y a alguno de los que únicamente conoce el mundo musulmán desde el otro lado de la pantalla sólo le falta cronometrar los segundos que quedan para que explote la bomba esa que siempre explota después de que alguien dice que Alá es grande. Es un error prejuzgar de esa forma tan brutal, más aún si nos dejamos llevar por la ignorancia.

    Mezquita de Hassan II en Casablanca

    Otro tema interesante es el trato que se le da a las mezquitas, vendidas siempre como joyos oscuros en medio de suburbios, sin luz ni ventilación, que sirven de academia perfecta para aprendices de terrorista. Está claro que los que se empeñan en trasmitir esa imagen nunca han visto una. Y si la han visto no se acuerdan. Evidentemente habrá locales concretos en ciudades determinadas destinadas para tal fin, pero vender siempre la misma barbaridad es, para que nos entendamos, igual de temerario y surrealista que afirmar que cada Iglesia cristiana es una escuela de pederastas. De la misma forma que el cura pederasta es pederasta por estar mal de la cabeza y no por ser cura, el musulmán suicida es suicida por estar mal de la cabeza y no por ser musulmán.

    Por otro lado, si con el papel de la protagonista Fatema en la serie se quiere enseñar al espectador cómo es la mujer musulmana apaga y vámonos. Las conversaciones con sus amigas, los escarceos diarios con el poli, el beso en la calle con su futuro marido y esa forma inédita de ponerse el pañuelo en la cabeza recuerdan poco a las mujeres marroquís y musulmanas. De hecho, nunca he visto a una musulmana llevar un hiyab de esa manera; o les cubre el cabello por completo o no lo llevan. Pero eso de utilizarlo para despejarse la cara y que se vea lo guapita que eres no suele ser habitual…

    En Assilah

    Tampoco entiendo demasiado bien a qué viene no traducir las partes del diálogo que son en árabe. Se sigue fomentando así esa idea de que si alguien habla en árabe es porque algo - malo - se trae entre manos. Algo turbio, algo que el resto no debe saber. Aunque digan 'ya lo sé', '¿qué has dicho?' o 'gracias a Dios', el espectador siempre terminará pensando que el morito la está liando.

    Ah. Y, ahora que sacáis el tema, creo que ya ha llegado el momento de dejar de abusar del término ‘moro’, siempre empleado de forma tan peyorativa, como sinónimo de ‘gentuza’. ¿No?

    3 de marzo de 2014

    ¡SALIMOS EN LA REVISTA 'SANDALIAS ALADAS'!


    'Carlota se fue con 22 años, motivada por la ambición de vivir un cambio, un aire diferente. Pero a los 4 meses se dio cuenta de que algo no estaba marchando bien, de que ése no era el camino que quería seguir, de que aquella no era la dirección en la que quería ir. Es por eso que con un inmenso halo de ganas y de mucha ilusión, Carlota decidió dejarlo todo y marcharse a vivir a Marruecos 
    Hoy con sus 24 años, Carlota Miranda tiene una fortaleza y una energía que sin duda, la convierten en una persona especial. Esperemos que su historia os enriquezca tanto como nos ha enriquecido a nosotros.'

    Lee aquí el artículo completo:
    http://sandaliasaladas.weebly.com/6/post/2014/02/vivir-en-marruecos.html