Mostrando entradas con la etiqueta Canto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canto. Mostrar todas las entradas

23 de diciembre de 2010

NO ENCUENTRO NADA QUE RIME CON PERRY

Que el maquillaje no apague tu risa. Que el equipaje no lastre tus alas. Que el calendario no venga con prisas. Que gane el quiero la guerra del puedo. Que los que esperan no cuenten las horas. Que el fin del mundo te pille bailando. Que las verdades no tengan complejos. Que no te den la razón los espejos. Que te aproveche mirar lo que miras. Que cada cena sea tu última cena. Que ser valiente no salga tan caro. Que ser cobarde no valga la pena. Que el corazón no se pase de moda. Que todas las noches sean noches de boda. Que todas las lunas sean lunas de miel. Que no te compren por menos de nada. Que no te vendan amor sin espinas. Que no te duerman con cuentos de hadas. Que no te cierren el bar de la esquina.

FELICES 21, CANTISYOU!

16 de noviembre de 2010

SE LE APAGÓ LA LUZ

Esa luz que te ha mantenido con vida estos últimos años. Ni los médicos entendían que siguieras vivo. Pero sólo hacía falta observarte y conocerte un poco para darse cuenta de que si el mundo fuera justo te dejaría seguir luchando. Con tus ganas de todo, menos de dejar de dar guerra. Con tu carácter, tu personalidad, tu forma de ver y vivir las cosas. Siempre has sido un sentío, como dicen en tu tierra. Tus manías, tus churros, tus cabreos, tus memorias, tus gorras, tus historias. Tus frases. ‘Tened formalidad, ¿eh?’ ‘Toda la culpa es de Zapatero.’ ‘Qué pena de tontos.’ ‘A mí no me hagas fotos.’ ‘Vaya negocio tenéis.’ ‘Muchacha!’ ‘No sé si llegaremos’… Tu fuerza, tu coraje, tu temperamento. Puro nervio. Tu ilusión por que te tocara la lotería para repartirlo entre tus maleantes preferidas. Aunque sabías que lo gastaríamos en viajes que no te gustaban ni un pelo. Tu orgullo, que te impedía sentarte en una silla de ruedas. Tu peculiar mala hostia de Guardia Civil. Tus batallitas para no dormir...

Todavía no me creo que nunca más te vaya a hacer reír. Pero me consuela saber que hasta el último segundo en que te vi, fui capaz de arrancarte esa sonrisa. Que hasta el último aliento has sido tú. Has sido auténtico, has sido real. Imposible ser más de verdad. Te has ido en el peor momento, aunque nunca lo has sabido. Y creo que era lo mejor. Apareces en mil situaciones, especialmente cuando huele a ti. Pero ya no estás. Y nunca más vas a estar. Sólo nos queda recordarte, y disfrutar haciéndolo. Como lo hacíamos cuando estábamos juntos.

Tu ilusión por la vida te ha llevado muy lejos. Mucho más lejos de lo que tu cuerpo podía. Siempre fuiste un cabezota orgulloso que no entendía de razón, sólo de corazón. Y ha sido precisamente ese corazón, ese maldito corazón, el que no ha podido más con toda esa vida. Pura vida.

Conociéndote, descansar sé que no lo harás. Así que vuela en paz.
Hasta siempre, abuelo.

26 de agosto de 2010

sueños compartidos

.

Porque, muy pronto, todo aquello que tanto hemos imaginado y soñado se va a cumplir. Hacedme caso, maldita sea! Se va a cumplir. Ya lo dijo un genio, lo mejor es lo que queda por venir. (Quién de los que estais hoy aquí se va a rendir?) Y pasta no tendremos (aunque para conseguirla sólo hace falta llevar a cabo alguno de nuestros ingeniosos planes) pero ilusión... joder, de ilusión vamos más que sobradas! Y así es como se gana. Al menos esta partida. 'Porque tenemos esa rabia, la rabia de llegar hasta el final y hasta donde quiera llevarnos la vida.'

COJONES!


6 de junio de 2010

MAKE YOURSELF AT HOME

.


Silencioso. Ordenado. Cómodo. Un país donde todo funciona. Millones de piezas que encajan a la perfección. El cartón sólo se tira en el contenedor del cartón. Hay autovías hasta el pueblo más remoto. Siempre tienes un tren que coger hacia cualquier ciudad del país. Algunos días por sólo 5 euros. Un país en el que las bicis se dejan en la calle, sin candado. Maldita sea, sin candado!


Los alemanes no gesticulan ni entonan una palabra por encima de la otra. Suelen ir solos por la calle, hablan lo justo por el móvil, emanan tranquilidad. Parecen felices, sí... creo que lo son. Caminan por la calle sin prisa pero sin pausa, enfundados en ropas combinadas sin demasiada gracia, pero llevadas con mucha dignidad.


Aunque haya 5 grados ahí fuera, comen de pie en las ‘terrazas’ de los bares alrededor de mesas circulares, altas. Pero la mayoría desayunan y comen panes y pastas que compran en las panaderías, mientras caminan sin detenerse. Leen revistas en los kioscos y luego las dejan en el estante. Nunca tienen prisa, no levantan la voz y usan pocas palabras malsonantes.


Todo el mundo sabe inglés. Nadie se cuela en el metro. Y apenas fuman. No porque lo diga una ley, sino porque tienen sentido común. Los alemanes son muy educados, respetuosos. Hacen lo que tienen que hacer y lo hacen bien. Inspiran confianza. Están centrados en sus cosas y no se entrometen en la vida de los demás, aunque intentan que te sientas como en casa.


Y mira que es difícil...