13 de febrero de 2015

¿VALE MÁS LO MALO CONOCIDO?

No me imagino a los Panteras Negras - esos afroamericanos que en las décadas de los 60 y los 70, poniendo en práctica las ideas de Malcom X, lucharon en Estados Unidos por conseguir lo que les pertenecía - diciendo "vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer".


Si no hubiera desobediencia civil los negros todavía hoy se sentarían al final del autobús en los Estados Unidos. (Vicenç Navarro)

11 de febrero de 2015

SOMOS JUNTOS... SOMOS JUNTOS

Como dijo literalmente Keny Arkana en un discurso en español:

“Vivimos una época muy importante, es la época del cambio. Todos y todas tenemos una responsabilidad enorme en nuestra vida de cada día, pero más cuando tenemos la palabra. Debemos denunciar, debemos ayudar a los corazones… Somos juntos. Somos juntos.”



8 de febrero de 2015

FISIOTERAPIA EN MARRUECOS

"Edificio grande, aparente. Paseamos por amplios pasillos con suciedad en las esquinas, pero sin papeles en el suelo, ni bancos, ni papeleras, ni máquinas de bebidas, ni bar… Luces, a ratos. Subimos una escalera, habitaciones de cinco, seis, ocho o incluso diez camas ocupadas al máximo. Traumatismos cráneo-encefálicos, edemas, contusiones… estos no llegaron a saltar. No les habían dado la medicación, tuvimos que empezar a dársela y avisamos al ¿enfermero? - bueno, al “de verde” - para que hiciera su trabajo. El baño que había, uno para todo el pasillo, mejor me lo guardo para mí. Dos horas en un hospital en el que no vimos más de 5 sanitarios. Tampoco vimos ni un carrito de medicación, ni un traslado de paciente, ni un control de seguridad…Un hospital público en el que te tienes que llevar todo lo que haga falta para la operación (gasas, hilo..) y donde te tienes que pagar la medicación que necesites, no es un hospital público. ¿Os he dicho que no limpian/esterilizan las tijeras de un paciente a otro?"



Artículo imprescindible.
https://blogfisio.wordpress.com/…/fisioterapia-en-marruecos/

6 de febrero de 2015

PEQUEÑOS GRANDES PLACERES DE LA VIDA


  1. Despertarte con el Sol.
  2. El sonido del darbuka.
  3. Las noches de verano.
  4. El olor de las noches de verano.
  5. Lavarte las manos.
  6. Hacer la mochila para irte de viaje. 
  7. Que, después de mucho tiempo sin verte, tu perro se mee de la emoción en el reencuentro. 
  8. Los batidos de aguacate. 
  9. Encontrar aparcamiento. 
  10. Tener los pies calientes.
  11. Mirar fotos antiguas. 
  12. El agua caliente.
  13. Observar el fuego. 
  14. Volver donde hay gente que te espera.
  15. Llegar a casa, ponerte el pijama y hacerte un moño. 
  16. Irte de dormir sabiendo que no tienes que poner despertador. 
  17. El olor a él. 
  18. Que te acaricien la cabeza. 
  19. Percibir un olor que te recuerda a tu infancia.
  20. Comer con las manos. 
  21. Hablar con niños.
  22. La luz.
  23. Ver en la calle una lluvia de estrellas.
  24. Que suene esa canción.
  25. Un vaso de leche fría antes de dormir. 
  26. Estar en Marruecos
  27. Vivir solo. 
  28. El olor a tierra mojada. 
  29. Lavarte en un bidé.
  30. Cantar a pleno pulmón.
  31. Bañarte donde sea. En la playa, en la piscina, en la bañera… 
  32. El olor de las sábanas limpias. 
  33. La fruta.
  34. Que no suene tanto el teléfono.
  35. Cobrar a final de mes. 
  36. Rascarte.
  37. Escuchar una carcajada.
  38. Despertarte con olor a café.
  39. Comer cuando tienes hambre.
  40. Que él te llame pequeña.
  41. Trasnochar por gusto. 
  42. Ver que un niño hace lo que le has enseñado. 
  43. Coger un avión. 
  44. Comer el cuscurro de la barra de pan.
  45. El amanecer.
  46. Taparse cuando hace frío.
  47. Los hombres a los que le queda bien una chilaba.
  48. Una ducha.
  49. Recibir esos buenos días o esas buenas noches. 
  50. Reír a carcajadas. 
  51. Comer caliente.
  52. El olor de la colada.
  53. Que él te robe besos y abrazos.
  54. Echarte la siesta. 
  55. Los sábados por la mañana.
  56. El queso.
  57. Que tu gato se duerma encima tuyo. 
  58. Hacer el amor.
  59. Conducir. 
  60. Recibir un paquete en casa.
  61. Conversaciones interminables con esa gente con la que tantas cosas tienes en común.
  62. Hacer fotos.
  63. Estirarse.
  64. El anochecer.
  65. Ir al baño.
  66. Despertarte con música.
  67. Dormir mientras fuera está lloviendo. 
  68. Dormir, cuando sea.
  69. Salir el viernes de trabajar.
  70. Viajar de noche.
  71. Un Cola-Cao a cualquier hora del día.
  72. Estar en un sitio en el que siempre luce el Sol.
  73. Andar descalzo.

1 de febrero de 2015

AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

Corría el año 2013 y yo acababa de volver de vivir en Rabat. Aquella había sido probablemente la mejor experiencia de mi vida y tenía los sentimientos más a flor de piel que nunca. La vuelta a la realidad en España fue difícil, especialmente cuando nada más llegar me hicieron una entrevista de trabajo, cuanto menos, peculiar. Una importante empresa de ingeniería del norte de nuestro país se había interesado por mí y, como tantos otros jóvenes españoles, acudí a la entrevista sin demasiadas expectativas.

Nada más llegar me recibió un hombre trajeado, de unos 45 años. Entramos en una pequeña sala en la que sólo había una mesa blanca redonda con varias sillas del mismo color a su alrededor. Un sala en la que hacía un frío que me impidió quitarme el abrigo en un buen rato. Después de desearme unos buenos días lanzó su primer perla:
- ¿Crees que ser mujer es un handicap a la hora de desarrollar un trabajo de ingeniería?
Esto empieza fuerte, pensé. Quise creer que aquello era más parte de su trabajo que de su personalidad pero eso no evitó que me sentara como me sentó.
- Para mí evidentemente no. Lo será en todo caso para aquellas empresas que no quieren contar con mujeres sólo por el hecho de ser mujeres…
  
Después de varios minutos leyendo el escueto currículum de una joven ingeniera de 24 años me dijo:
- Así que vivías en Londres y, sin tener nada allí, decidiste marcharte a vivir a Rabat..
- Ahá…
- ¿Y a quién se le ocurre cambiar Inglaterra por un país... árabe?
Aunque dijo ‘árabe’ con todo el rintintín que se podía esperar al menos no dijo un país moro o alguna lindeza típica. Y eso, quieras que no, me alivió un poco…
- En Londres no estaba bien, no era mi sitio y sabía que allí no lo encontraría nunca. Por eso decidí marcharme a Marruecos, porque no tenía nada que perder. Porque quise y porque pude.
- ¿Ya habías estado antes?
- Sí, claro. Bastantes veces...
- ¿Y cómo lo conociste?
- Hace ya unos años, cuando viajé con unas amigas…
- Con algún viaje organizado supongo, ¿no?
- No, no… siempre por nuestra cuenta.
- ¿Y no os daba miedo que os pudiera pasar algo?

(…)


Aquello más que una entrevista de trabajo se estaba convirtiendo en una discusión típica en la barra de un bar y, en contra de mi filosofía, empecé a tomarme las cosas como algo personal.
- ¿Miedo? ¿Has estado alguna vez en Marruecos?
- No…
- ¿Entonces?
Después de un largo silencio, y volviendo al recurridísimo Londres me dijo:
- Dices que te marchaste de Londres porque no estabas a gusto y no estabas haciendo lo que querías...
- Ahá...
- Eso me hace dudar de tu capacidad para afrontar la realidad y para hacer cosas que no quieres hacer. Aquí tendrás que hacer cosas que no te gusten, que te moleste tener que hacer… Es parte del trabajo.-Bueno, supongo que es normal. Lo aguantaré hasta que crea que no me compensa seguir haciéndolo, ¿no?
(…)
- Con una personalidad tan fuerte intuyo que habrás tenido muchos problemas con tu entorno... (amigos, familiares...)
- Sinceramente, no tantos como puedas imaginar…

Y tras más de 40 minutos de conversación, de entrevista más personal que profesional, el hombre trajeado quiso finalizar la entrevista.
- Bueno, Carlota… Última pregunta y ya te dejo marchar. ¿Qué quieres ser de mayor?
No vacilé ni un microsegundo en mi respuesta y, para sorpresa suya, me salió del alma decir:
- Feliz.
- ¿Cómo?
- Feliz, ¿no?...
Aquel hombre que presentaba una actitud tan.. tan así, dejó los papeles en la mesa y echó su silla para atrás. Después de unos segundos me dijo:
- ¿Sabes que llevo más de 7 años haciendo entrevistas y nunca me habían contestado eso?
- Será broma...
Hizo un gesto de ‘negativo’ con la cabeza y sorprendida dije:
- Pues para que veas cómo está el patio...
Sinceramente, no salía de mi asombro y antes de que pudiera volver a decir nada le pregunté:
- ¿Y qué te contesta la gente? ¿Jefa de Planta? Jajajajajaja

Me hizo alguna pregunta más pero fue él mismo quién dijo:
- Bueno, mejor damos ya la entrevista por finalizada. Me has dejado un poco descolocado…
Ha sido la primera y la última vez en mi vida que vivo una entrevista de trabajo similar. Una entrevista para un trabajo al que, por cierto, me cogieron. Suerte que la misma tarde que empecé allí me llamaron para decirme que otra empresa quería contar conmigo... Hamdulillah. Un solo día trabajando y ya me dio tiempo a tener conversaciones tan peligrosas con algunos de los trabajadores como estas:
- Ok, cualquier duda ya os preguntaré para que me echéis una mano.
- O las dos si quieres...
- ¡Hombre! ¿Qué hace una chica por aquí?
- Bueno, cosas que pasan hoy en día...
- ¡No me digas que te han cogido en otra empresa! Ya verás cómo me van a vacilar ahora mis compañeros diciéndome que qué poco me duran las mujeres...

¿Cuándo vamos a empezar a llamar a las cosas por su nombre? ¿Qué día vamos a dejar de llamar "chistes" a semillas que dan frutos tan asquerosos? Está tan interiorizado que nos parece normal. Está tan aceptado socialmente que cuando te quejas de ello te llaman radical. Nazi, por tener la desfachatez de querer ser tratada como ellos. De igual a igual. No seré yo quien niegue tristes evidencias en el país en el que volví a nacer, pero antes de criticar actitudes y realidades en países vecinos creo que convendría observar y escuchar más a los que nos rodean. A los de 'nuestro mundo', a los que tenemos al lado diariamente. Hacer autocrítica y reconocer de una vez que estamos a años luz de lo que creemos ser. A años luz.