¿Sabes lo que más miedo me da en estos tiempos? El sentido de omnipotencia que se está difundiendo. El hombre está convencido de que puede hacerlo todo porque vive en un mundo artificial, construido por sus propias manos, que cree dominar totalmente. Hoy en día existe la idea algo limitada de que, para ser felices, los niños deben tenerlo todo enseguida. No comprenden que, para ponerse en camino, es necesario tener nostalgia de algo. Pero quien cultiva árboles y plantas sabe bien que no es así. Puedo garantizar una regularidad de riego y construir una sofisticada instalación pero si no llueve durante días, meses, años, llegará el momento en que la tierra se resquebrajará por la sequía, los árboles morirán, y con las plantas los animales. No podemos fabricar el agua, ¿comprendes? Así como no podemos fabricar el oxígeno. Dependemos siempre de algo que no está en nuestras manos. Pero nosotros, que vivimos con luz artificial, lo ignoramos.
"En la vida hay que decir y hacer lo justo, y si haciéndolo nos quedamos solos, es el precio a pagar por ser justos".
16 de enero de 2013
NUESTRO PRECIO A PAGAR
¿Sabes lo que más miedo me da en estos tiempos? El sentido de omnipotencia que se está difundiendo. El hombre está convencido de que puede hacerlo todo porque vive en un mundo artificial, construido por sus propias manos, que cree dominar totalmente. Hoy en día existe la idea algo limitada de que, para ser felices, los niños deben tenerlo todo enseguida. No comprenden que, para ponerse en camino, es necesario tener nostalgia de algo. Pero quien cultiva árboles y plantas sabe bien que no es así. Puedo garantizar una regularidad de riego y construir una sofisticada instalación pero si no llueve durante días, meses, años, llegará el momento en que la tierra se resquebrajará por la sequía, los árboles morirán, y con las plantas los animales. No podemos fabricar el agua, ¿comprendes? Así como no podemos fabricar el oxígeno. Dependemos siempre de algo que no está en nuestras manos. Pero nosotros, que vivimos con luz artificial, lo ignoramos.
8 de enero de 2013
10 de diciembre de 2012
CON LA COMIDA NO SE JUEGA
Acabo de terminar en ver el programa 'Con la comida no se juega' de ‘Salvados’, y es la excusa perfecta para escribir algo que hace mucho
tiempo debí haber escrito.
Todos y cada uno de nosotros, desde que somos unos críos, hemos oído hablar del hambre en el mundo, o en África mejor dicho, de la
miseria en muchos países como la
India o de la dichosa beneficencia de Estados Unidos. Ahora
parece que muchas de esas realidades ya no sólo las vemos por la tele sino que,
por desgracia, las estamos sintiendo muy de cerca en nuestro país.
Gente que no lleGa a final de mes, gente que pierde su casa
y tiene que seguir pagándola, gente que no tiene dinero para comprar ropa o
comida… Gente que nos rodea, gente que hace no tanto tiempo vivía de forma
holgada y ahora se encuentra en una situación dramática. Hace ya más de dos
años que fui por primera vez a la Fundación
Escuela de Solidaridad de Granada. Allí conviven personas que
están pasando por una situación difícil y voluntarios que quieren colaborar en
la medida de lo posible bajo el lema ‘Lo que guardé no lo tengo, lo que tengo
lo perdí, sólo tengo lo que dí.’
En esta fundación las comidas se realizan de forma conjunta
en el comedor, la inmensa mayoría de las veces con alimentos que se obtienen
directamente de alguna entidad social. No es justo decir que yo y otros tantos voluntarios hemos podido comer gracias a esas organizaciones, porque
sería muy egoísta por nuestra parte. Pero sí es cierto que mucha, mucha, mucha
gente que conozco no ha pasado hambre por el simple hecho de que ha ido a
ponerse a la cola en un banco de alimentos para tener algo que llevarse a la
boca. Y gran parte de ellos no tienen ni 18 años, joder. Es así de duro. Una mañana fui a uno de esos bancos de los pobres. Pasta, legumbres, pañales....Por suerte lo hice por ayudar, no por necesidad. Y aún así... la sensación es muy jodida, de verdad. Algunos de ellos, niños, es la única realidad que conocen y la ilusión con la que salen corriendo a recibir al camión el día de reparto no es justa. Somos
conscientes de que hay gente que pasa hambre, pero cuando conoces a esas
personas, tu forma de entenderlo cambia totalmente.
A veces cuando hablo de este tema me acuerdo de tantos y
tantos discursos que monjas de mi cole que habían estado en el Congo nos daban.
Pero es que es tan crudo como real. A día de hoy, sabiendo que con la cantidad
de comida que se desperdicia se podría alimentar a gran parte del planeta, esta
fundación y tantas otras tienen auténticos problemas para poder obtener
alimentos y otros materiales de primera necesidad. Los bancos de alimentos
están prácticamente vacíos y la gente tiene que hacer horas de cola para poder
recibir comida. Garbanzos, leche, fruta… no hablo de caprichos. Hablo de
comida.
Como dicen en el programa de Jordi Évole, no es nada fácil
tener que enfrentarse a una situación así. Keny Arkana defiende que la probreza no es deshonra, pero sólo si se
vive con dignidad. Y esa dignidad la damos los ciudadanos, que no se nos
olvide. No podemos perder eso; podemos perder un trabajo, podemos perder una
vivienda… pero si perdemos la dignidad no la recuperemos en mucho tiempo. Y no
podemos permitir que eso nos ocurra.
¿La solución? Muy complicada, es cierto. Pero todo empieza por la
concienciación. Esto es insostenible, y si encima miramos para otro lado
el problema es mayor aún. Tomemos conciencia y actuemos siempre sin olvidar a
esta gente. En vez de comprar la fruta en las grandes superficies, comprémosla
en el mercado más cercano. En vez de comprar regalos de Navidad de grandes
marcas, compremos cosas hechas a mano por gente que conocemos. Demos nuestros viejos libros
del colegio, o juguetes, a alguien que no pueda pagarlos. No tiremos los
yogures el día que supuestamente caducan, hagámoslo cinco días después. Que
nadie se va a morir, os lo aseguro. Y si no los vas a comer, llévalos a alguna
organización de ayuda social que seguro que alguien lo recogerá encantado.
Si
no podemos colaborar directamente con una ONG enviando dinero o si no podemos
viajar a un país africano para ayudar in situ, al menos hagámoslo en nuestra
ciudad, en nuestro entorno… Que no hace falta coger un avión para encontrar gente que está sufriendo. Siempre lo he dicho, y lo repetiré hasta la
saciedad, desde ‘arriba’ nos imponen muchas situaciones complicadas, pero si
encima no nos ayudamos entre nosotros… Apaga y vámonos.
8 de diciembre de 2012
ANTI LÁ ESPAÑA?
No era el plan. El plan era quedarme en Londres hasta verano.
Pero la vida y sus casualidades me han roto los esquemas y yo hay cosas a las
que no sé decir que no.
No tengo nada que me ate aquí y vivir en un país únicamente por
aprender un idioma no me parece suficiente motivo. Cuando llegué lo hice con
esa mezcla de ilusión y miedo que implica enfrentarse a lo desconocido. Pero al
poco tiempo de estar aquí supe que, por una cosa o por otra, no aguantaría
hasta Junio. Sentía, o quería sentir, que algo iba a pasar antes. Y así ha
sido. Ahora me toca hacer la maleta de nuevo, pero no para seguir viviendo en
Londres, sino para marcharme a vivir a Marruecos.
Después de 4 meses viviendo aquí, mis días se han agotado.
He estado contenta, pero en ningún momento feliz. Algo me faltaba, algo que
una ciudad como esta no te puede dar.
Tras muchas semanas, puedo decir que Londres no ha sido como
esperaba y me parece un lugar mucho más
interesante para visitar que para vivir. Si no estás dispuesto a fundir pasta,
esto no es tan grande como dicen. No hay calidad de vida y yo es justo lo que
estoy buscando…
Dicen por aquí que ‘your
home is where your heart is’, y yo hace tiempo que me lo dejé en Marruecos.
Da igual dónde vaya, que todo me lleva a lo mismo. No tengo nada que perder y
lo tengo todo para poder ser feliz. Así que hay que intentarlo. Sólo hay que
echarle huevos… y en ello estamos. Como dice Sharif, si no encuentro la
felicidad lo dejo. Pero esta vez no es como cuando vine a Inglaterra. Esta vez
sólo hay ilusión. Miedo… miedo ¿a qué?
Escribo esto a las tantas de la madrugada, entre lágrimas de
pura alegría. Escribo esto para agradecer a toda la gente que me ha escuchado y
que me ha apoyado tanto. Escribo esto para que no se nos olvide nunca creer en
nosotros mismos. Somos los protagonistas de nuestra historia y dejar que otros
escriban el guión es una muerte anunciada. Y que si queremos conseguir algo hay
que perseguirlo, joder. ‘Yo no pretendo ser la
mejor. Sólo quiero volar tan alto que nadie pueda alcanzarme. No para demostrar
nada, sólo quiero llegar a donde se debe llegar cuando entregas tu vida entera
y todo lo que eres a una única cosa.’
Allá vamos…
7 de diciembre de 2012
JO CREC QUE AVUI SÍ CAL
Ella estuvo en todas
aquellas noches arreglando el mundo en Granada, en una de las
fiestas más legendarias de la historia y en mil y una comidas en
aquel garaje-comedor. Ella estuvo muchas siestas sin dormir, en todas las conversaciones, pasando las resacas en la piscina. Ella estuvo muchas madrugadas fumando shisha en nuestro parque, cuando necesitábamos una casa en Barcelona, haciendo de madre cuando me daba pereza levantarme de la cama, pendiente de que todo saliera bien. Ella estuvo gratis en Port Aventura. Y en donde haga falta, siempre que
sea gratis. Ella estuvo en tantos momentos… Y lo mejor es que estuvo conmigo.
Y lo sigue estando aunque estemos lejos. Es imposible tener más historias juntas en menos tiempo, joder. Siempre presente, en tantas y tantas frases del día a día y en mis clases particulares de catalán. Nadie consigue como ella hacerme reír de esa forma cuando voy sola por la calle. Hace mucho que no nos vemos y el rencor creado por mi no-despedida, por causas de fuerza mayor, quedará en el olvido cuando volvamos a vernos. Eso lo sabe hasta Kelvin.
Todavía sigues siendo una enana, pero ¡ay si todas las enanas fueran como tú, reina! :)
Y lo sigue estando aunque estemos lejos. Es imposible tener más historias juntas en menos tiempo, joder. Siempre presente, en tantas y tantas frases del día a día y en mis clases particulares de catalán. Nadie consigue como ella hacerme reír de esa forma cuando voy sola por la calle. Hace mucho que no nos vemos y el rencor creado por mi no-despedida, por causas de fuerza mayor, quedará en el olvido cuando volvamos a vernos. Eso lo sabe hasta Kelvin.
Todavía sigues siendo una enana, pero ¡ay si todas las enanas fueran como tú, reina! :)
MOLTÍSSIMES FELICITATS, ¡NOIA! :)
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