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2 de junio de 2017

SIN QUE NADIE MUEVA UN DEDO

Tienes poco más de 30 años y estás comiendo con tu pareja en una terraza de Cehegín (Murcia). Tras una fuerte discusión, coge el cuchillo, el mismo con el que está comiendo, y te apuñala. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho. Ocho puñaladas. No puede seguir haciéndolo, la hoja del cuchillo se te ha quedado clavada. Pero no ha sido suficiente. Coge la silla y te golpea con ella en la cabeza. Varias veces hasta que la rompe. Joder, rompe la silla del bar golpeándote en la cabeza, en mitad de la calle, a plena luz del día. No eres capaz ni de ponerte de pie y, como puedes, intentas arrastrarte hasta el interior del local. Pero aún no ha sido suficiente. Tu pareja sigue golpeándote con la pata de la silla rota hasta que, por fin, consigues entrar en el bar, dejando un rastro de sangre. La jefa del establecimiento se enfrenta a tu agresor y, con una fregona, evita que entre y siga ensañándose contigo para terminar de rematarte. Milagrosamente, aunque tu estado es muy grave, consigues salvar tu vida. Muerta en vida, en un país sin conciencia. En un país en el que la violencia machista se invisibiliza mientras se ningunea a las víctimas. En un país en el que este tipo de asesinatos y agresiones diarias no son un asunto de Estado. En un país en el que se llama nazi al que defiende que este tipo de criminales no puede ir a la cárcel sólo a darse un paseo. En un país cómplice de lo ocurrido.


2 de Junio de 2017, España.

23 de febrero de 2017

ELLAS YA NO HABLAN, PORQUE ESTÁN MUERTAS

Ana, María José, Mercedes, Carmen, Gloria, Vanesa, Almudena, Encarna, Begoña, Julia... Ellas ya no hablan. Porque están muertas. La prensa dice que se murieron, pero es mentira. Fueron asesinadas. Algunos te dirán que esos que las mataron son enfermos, para que encima te compadezcas de ellos. Otros te dirán que son alcohólicos, incluso drogadictos, para que los entiendas un poco mejor. Pero, por desgracia, no son nada de eso. No son enfermos. Son machistas, porque la víctima siempre es su pareja. Son hijos sanos del patriarcado. Son el fruto de lo que han mamado, de lo que han vivido y de lo que les han enseñado. Un maltratador no se hace en dos días. Uno no se levanta una mañana y se sorprende a sí mismo diciendo: "¡Qué agresivo me he levantado hoy con mi mujer!" Un machista es el producto de años de silencio, de desigualdad, de privilegios y de falta de educación.


A veces pienso en ellas. Me las imagino mirándonos por un agujerito, desde ese cielo que ya tenían ganado, y observándonos en nuestro día a día. ¿Qué pensarán cada vez queven que, ante un comentario machista, no sólo no contestamos sino que encima soltamos una sonrisilla forzada de aprobación para evitar meternos en líos? O cada vez que comprobamos cómo se nos usa como reclamo sexual, en todo tipo de situaciones, mientras miramos a otro lado. O cada vez que le hablamos a nuestras niñas como si fueran princesas tontas y a nuestros niños como si fueran futuros superhéroes. O cada vez que llamamos "piropo" a una agresión verbal. O cada vez que llamamos "ligar" al acoso sexual. O cada vez que insultamos a una mujer por no ser una persona obediente. O cada vez que no les plantamos cara cuando se nos infravalora sólo por haber nacido mujeres. O cada vez que usamos nuestras redes sociales para cualquier cosa menos para cosas útiles. Es cierto que no somos culpables de la situación de desventaja en la que se nos quiere hacer vivir, pero sí somos responsables de seguir alimentando a un monstruo que nos devora a todos cada día.

Ellas ya no hablan. Porque están muertas. Otras, porque este año las van a matar. ¿Y tú? ¿Por qué no hablas?

22 de febrero de 2017

¡BASTA YA!

¿Cuántas personas han muerto este año por terrorismo en España? Cero. Ninguna. Ninguna desde 2009. ¡Desde 2009! ¡Hace 8 años! ¿Y cuántas mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex-parejas? Sólo en España, 5 en los últimos 4 días. 16 en lo que va de año, y aún no hemos terminado Febrero. El peor dato de la última década. ¿Y desde 2009? Unas 480. ¿Por qué no se le da entonces la importancia que tiene? ¿Por qué no se trata como un asunto urgente? ¿Por qué importamos tan poco? ¿Por qué no se toman medidas ejemplares de una vez por todas? Y por todos. ¿Por qué, mientras invertimos en educación, no se endurecen las leyes para combatirlo? ¿No son suficientes mujeres aún? Si en vez de mujeres, las víctimas fueran políticos, futbolistas o empresarios, me imagino cuál sería el alcance - legal y mediático - de la respuesta inmediata de nuestras instituciones y se me ponen los pelos de punta.



¿Cómo es posible que la cobertura mediática que se le da a una lacra indiscutiblemente escandalosa sea tan escasa, vergonzosa, inhumana e injusta? ¿Qué problema hay en llamar a las cosas por su nombre? ¿A quién no le interesa que se haga? ¿A qué estructura social-cultural-política-económica le podría perjudicar que la sociedad se tomara en serio este drama? ¿Qué más tiene que pasar? Joder. ¿Qué más? ¿CUÁNTAS MÁS?

EN TU NOMBRE, AMIGA

Esta madrugada otro hombre ha matado a su pareja, esta vez en Santa Perpètua de la Mogoda (Cataluña). Apenas tenía 34 años y la ha acuchillado en mitad de la calle. O es suya o no es de nadie, ya sabéis. Le había denunciado por malos tratos el año pasado y el castigo que recibió fue "no te acerques a ella a menos de 500 metros, ¿vale?". Los malos tratos siguieron, volvió a denunciarle el mes pasado, y el castigo que recibió fue "no te acerques a ella a menos de 1000 metros, ¿eh?". Y así, mientras la ley esperaba a sumar otros 500 metros, el machismo no esperó. El machismo - incluido el institucional - sigue matándonos, día tras día, sin que a nadie parezca importarle demasiado. Y ella ya está muerta. Desde anoche y para siempre. Se ha normalizado tanto la situación que ya no somos mujeres, somos cifras en los informativos. Mujeres que "aparecemos muertas", no asesinadas. Con razón dicen que somos el sexo débil; si nos acuchillan, nos tiran por la ventana, nos disparan, y nos morimos solas. Cuatro, doce, veinticinco... Números detrás de los cuales hay nombres, dramas, sueños, miedos, viajes, ilusiones, trabajos y vidas que ya nunca más serán. Nunca. Porque él así lo quiso. Porque a él así se lo permitieron.


Ahora sí, descansa en paz, amiga. Nosotras, en tu nombre y en el de todas a las que os arrancaron la voz, seguiremos dando guerra. Te lo prometo.